MANDO
DIAO
MANDO
DIAO. Sábado 17/2/07. Sala Apolo. Barcelona.
La sala Apolo está ya llena a rebosar
y los teloneros apenas llevan media hora tocando. En las
primeras filas, niñas monas con aspecto “indie”
y jóvenes disfrazados de Peter Doherty se amontonan
para poder ver a sus ídolos suecos en la presentación
de “Ode to ochrasy”, el que
es ya su tercer disco. Continuando con la línea
trazada en sus dos anteriores álbumes, aunque tal
vez de forma no tan brillante, este álbum combina
el pop más melódico y sesentero con el rock-punk
más guitarrero y desenfrenado para crear piezas
cortas y efectivas.
La canción encargada de abrir el concierto es la
que se encarga también de abrir el nuevo disco,
la pegadiza “Welcome home Luc Robitaille”,
una de las más melódicas del album, de estribillo
impecable y energéticas guitarras.
Mando Diao son el bajista C.J. Fogelklou, el batería
Samuel Gires, el teclista Mats Björke y los compositores,
cantantes y guitarristas Björn Dixgard y Gustaf Noren,
que se turnan para interpretar la voz principal y los
coros. Son todos ellos pura adrenalina en el escenario,
desprendedores de una vitalidad contagiosa que les lleva
a menudo a interpretar sus temas a velocidad mucho mayor
de la que gozan en el disco. Sin apenas descanso entre
canción y canción, los cuatro jóvenes
van combinando viejos y nuevos temas, ante un público
entregado que se desgañita saltando y coreando
las canciones a voz en grito. Entre las composiciones
interpretadas cabe destacar “Lustful life”
con claras influencias del indie británico y de
estribillo sospechosamente parecido al “God knows”
de su anterior álbum, las más rock and rolleras
“Paralised” y “Motown blood”,
las festivas “White wall” y “If I leave
you”, la melancólica “Ochrasy”
y las más innovadoras “Amsterdam” y
“Good morning herr host” en las que la voz
ya de por si especialmente apropiada para el soul de Björn
Dixard adopta en estas canciones una fuerza y un poder
que hace difícil creer que el chico cuente tan
sólo con 26 años.
El calor del público crece todavía más
si es posible con singles como “God knows”
“Down in the past” o “Sheepdog”,
los rasgueos de guitarra se tornan frenéticos y
casi espasmódicos, los cantos desembocan en chillidos
desgarradores, la locura se generaliza y culmina con los
nuevos singles, la espléndida “TV and me”
y la libertinesca “Long before rock and roll”,
una de las piezas más destacables de este último
disco, en las que los dos cantantes van intercalando sus
voces en forma de eufórico diálogo. Tras
el reglamentario y en este caso merecidísimo descanso,
ya en los bises, deleitaron a los fans más fieles
con el tema más brillante de su primer disco “The
band” para continuar luego y dedicar “a las
señoritas” la beatleliana y romántica
“You can’t steal my love”. El concierto
se cerró con una versión del “Mama
you’ve been on my mind” de Bob Dylan, con
guitarra acústica y pandereta, con los dos protagonistas
de la noche cantando por el mismo micrófono y la
audiencia bailando con alegre sorpresa el improvisado
country.
Recordando el último concierto que hicieron en
Barcelona hace un par de años en las que apenas
consiguieron llenar la sala Bikini y comparándolo
con el abarrotadísimo Apolo del sábado,
resulta evidente comprobar que el mercado español
parece haberse rendido ante los encantos de los cinco
guapos de Borlangüe que, hiperconocidos en Suecia,
Alemania y Japón, nunca dudaron de su talento ni
tuvieron ningún problema en declararse, al más
puro estilo gallagher “el grupo más grande
del mundo”. A pesar de que más moderados
en su arrogancia que en conciertos anteriores, en los
que su prepotencia había llegado incluso a resultar
cómica, los jóvenes suecos siguen dando
mucha importancia a su imagen y a menudo abusan de las
poses y expresiones exageradas. Pero más allá
de la pura estrategia de marketing que esconde su cuidada
imagen retro y cool, existe un innegable talento que hace
que todo valga la pena. Y que bien mirado, hasta tenga
su gracia.
Fdo.: Elisenda Hernández
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